miércoles, 31 de octubre de 2018

El Prendimiento y La pasión de Jesús


Entre curiosidades antiguas interesantes, hay que mencionar el libro La Pasión de Jesús, de Antonio Altadill (Madrid, 1855). A partir de esta obra, se compuso El Prendimiento, el drama sacro que se representa en la extraordinaria Semana Santa de Jumilla, en la Plaza Arriba el día de Miércoles Santo. A las escenas seleccionadas, se añadieron los parlamentos de Lucifer, escritos por José María Martínez Iñiguez.

La Pasión de Jesús es una obra de teatro en seis jornadas (115 páginas), con muchos personajes, como se ve en la lista reproducida aquí. Esta obra fue estrenada en Valencia en 1855 con música del maestro Luis Cepeda. Tal y como sugiero en la introducción de la novela Crimen, venganza y expiación (1863) de José María Martínez Iñiguez, es posible que el propio Iñiguez (que seguramente estudiaba Derecho en Valencia) trajera La Pasión de Jesús a Jumilla, y adaptara la obra para hacer nuestro Prendimiento. Iñiguez escribió el papel del demonio, lo representó al comienzo, y solamente pudo introducir esta innovación en la obra sacra si quienes celebraban la Semana Santa en aquel tiempo y el grupo de actores que puso en pie los primeros Prendimientos aceptaban su liderazgo. Es curioso constatar que se ha perdido la memoria de una figura que tuvo una intervención tan importante en la Semana Santa de Jumilla.



En el texto original de La Pasión de Jesús, Lucifer aparece solo brevemente con cuatro versos en la página 59 justo cuando Judas se ahorca, y entonces se abren los infiernos y un coro de demonios recita ocho versos para recibir al traidor. Sobre esta base mínima, Martínez Iñiguez introdujo a un Lucifer protagonista, con largos parlamentos que comienzan con el famoso “¡Mundo atención! Ronca estalla del príncipe del averno la voz que al orbe avasalla. Hoy se libra una batalla entre el cielo y el infierno.” Todas las expresiones del demonio en nuestro Prendimiento son muy similares a las que aparecen en la novela de Martínez Iñiguez, por lo que la autoría está confirmada.


Además, otro aspecto importante de nuestra Semana Santa, la entrada de Jesús en Jerusalén el Domingo de Ramos, es una escenificación tomada de La Pasión de Jesús de Antonio Altadill. El poema recitado por Jesús sobre la burrica está tomado de las páginas 12 y 13 de la obra, como se ve en estas fotografías. Quienes comenzaron el Prendimiento en Jumilla, sacaron esta escena de la obra de Altadill para introducirla en la procesión de Ramos.



martes, 23 de octubre de 2018

La leyenda del Rey Pedro I y el castillo de Jumilla

Buscando información sobre la novela Crimen, venganza y expiación, encontré en el periódico La Época de 7 de septiembre de 1896, un texto literario que cuenta la leyenda del Rey Pedro I el Cruel, donde Jumilla juega un papel relevante en la guerra entre el Rey y su hermanastro Enrique.

Se trata de la novela Men Rodríguez de Sanabria, un bonito relato de gusto medieval publicado anteriormente en Madrid en 1855, por el autor sevillano Manuel Fernández y González. El periódico La Época reprodujo capítulos de este relato, como era frecuente en la prensa de la época, y la gente seguía aquellas entregas como hoy se siguen las series o los programas de televisión. Los relatos medievales estaban de moda entonces, desde Ivanhoe (Walter Scott, 1820), y Hernani (Victor Hugo, 1830, una pieza teatral sobre el medievo español), dos obras de mucho éxito.

La novela Men Rodríguez de Sanabria (memorias del tiempo del Rey don Pedro el Cruel) cuenta la historia de un valiente capitán de Pedro I, con algunas imágenes tenebrosas, que reconocerá enseguida quien haya disfrutado de las aventuras del Capitán Trueno. El nombre de Men es claramente de origen godo (como "hombre" en alemán, inglés y sueco). En lengua española tenemos palabras de origen germánico, como Burgos (misma raíz de Estrasburgo, Hamburgo), feudal, y nombres como Federico y Rodrigo (de ahí viene el apellido de Men, nuestro intrépido capitán).



El primer fragmento recogido aquí es el comienzo del capítulo VI, Traición contra traición. En la España de aquel tiempo se vivían tres guerras simultáneas. El Rey Pedro I luchaba contra su hermanastro Enrique, que luego llegaría a ser Rey con el título de Enrique II. Al mismo tiempo Pedro I de Castilla luchaba contra Pedro IV de Aragón, el Ceremonioso, en La Guerra de los Dos Pedros. En esas guerras el castillo de Jumilla jugó un papel importante porque se encontraba en la frontera. Además, tanto Castilla como Aragón continuaban sus disputas con los territorios musulmanes de Andalucía, siguiendo una expansión que había sido espectacular bajo los antecesores Jaime I el Conquistador, Fernando III el Santo y Alfonso X el Sabio.

En el punto reseñado de la novela, el infante de Aragón Fernando, marqués de Tortosa, envía desde Jumilla una carta fechada en 1358, a Fadrique Alfonso de Castilla, hermano de Enrique, diciendo que el alcalde de Jumilla se ha rebelado contra el Rey don Pedro. Los aragoneses ayudaban así a Enrique en su lucha fratricida contra Pedro. Pero tras varios pulsos, Jumilla quedó del lado del Rey don Pedro. Como es sabido, fue Pedro I de Castilla quien concedió un amplio término municipal a Jumilla y los montes comunales, y tanto el Rey Enrique II, que sucedió a Pedro, como posteriores, confirmaron aquella concesión de Pedro I, por la que Jumilla siempre ha estado tan agradecida.


En esta magnífica lámina, se ve a nuestro héroe velando sus armas. La novela Men Rodríguez de Sanabria cita Jumilla al menos en las páginas 127, 128, 176, 177, 183, 202 y 239 del original. El relato es leyenda, mito, amores, caballeros, donde desfilan Juan sin Diente, la sensual Leila, y el judío don Simuel. Pura aventura. La novela puede leerse en esta entrada de la Biblioteca Nacional. Para la Historia de verdad, hay dos episodios muy interesantes por lo que respecta a Jumilla medieval. Uno anterior: la conquista para Alfonso X por el Infante don Fadrique, estudiado en este artículo de Alfonso Antolí en Murgetana número 88, 1994. Y el que relata la novela: la vida del Rey don Pedro, que ha sido muchas veces fabulada, como explica este artículo de Rebeca Sanmartín en la Revista de Literatura del CSIC, 2003.

miércoles, 17 de octubre de 2018

La romería de Santa Cecilia en 1880

Investigando sobre Jumilla en el siglo XIX, a propósito de la novela Crimen, venganza y expiación de José María Martínez Iñiguez, he encontrado algunas noticias interesantes en la prensa de la época.

Seguramente algunos expertos conozcan ya estas noticias, pero me ha parecido interesante presentarlas en este medio, que busca la promoción de la cultura. En esta entrada y en otras se irán publicando estas noticias para mayor conocimiento general.

Hoy ofrezco la noticia sobre la romería de Santa Cecilia, aparecida en La Ilustración Española y Americana del 30 de mayo de 1880. Esta romería tuvo lugar a principios de aquel mes de mayo, y el periódico de Madrid dio noticia del evento a través de la comunicación de D. Emilio Vilomara desde Jumilla. En su carta, Vilomara incluyó una fotografía que La Ilustración transformó en grabado, reproducido más abajo.

En la novela Crimen, venganza y expiación (1863) se dice que "tres o cuatro veces al año" la imagen de la Abuela Santa Ana salía en romería (página 260 de mi edición). Además existía la romería de Santa Cecilia, que se describe en esta noticia, y que también tiene lugar en el monte de Santa Ana. La Nueva Asociación Musical de Jumilla organizó el evento, que sin duda tendría el propósito de hacer un homenaje a la música.

Esto quiere decir dos cosas. Los jumillanos eran muy aficionados a este tipo de celebraciones y a festejar todo en Santa Ana. (Cabría añadir que la costumbre de las fiestas populares y el paseo hacia el monte continúa hasta la actualidad). En segundo lugar, la noticia demuestra igualmente que la pasión de Jumilla por la música viene de lejos. La Asociación musical dio "una serenata la noche de la romería" y seguro iría tocando desde Santiago a la montaña, y a la vuelta. La tradición musical sigue en pie hoy en día, con dos magníficas bandas y tantos buenos músicos y compositores.


Texto del artículo de La Ilustración Española y Americana, 30 mayo 1880:

JUMILLA (MURCIA): FIESTAS DE LA ROMERÍA DE SANTA CECILIA

Jumilla, una de las principales poblaciones de la provincia de Murcia, ha celebrado en los días 8 y 9 del actual (mes de mayo 1880) su animada romería al Monasterio de Santa Ana, célebre porque en él habitaron muchos años San Pascual Bailón y el beato Andrés Ybernón, a quien se venera en una capilla de la catedral de Murcia.
A las dos de la tarde del día 8 fue conducida en procesión desde Jumilla al referido monasterio la imagen de Santa Cecilia, en cuyo honor se celebraba la romería, cantándose solemnes vísperas con acompañamiento de armónium. Por la noche se quemaron vistosos fuegos artificiales, concluyendo el programa de aquel día con una serenata dada por la Nueva Asociación Musical de Jumilla, organizadora de los festejos.
Al día siguiente hubo gran función religiosa en Santa Ana, comida a los pobres, y procesión en los alrededores del monasterio. Después fue restituida la imagen a la parroquial de Santiago, en medio de un numeroso gentío, que aclamaba a la Santa y a la Sociedad musical, que tan satisfactoriamente supo llenar su cometido.
Según nos escribe el Sr. D. Emilio Vilomara, a cuya atención debemos la fotografía que reproducimos en la página 349, la animación en los dos días ha sido grandísima, el orden completo, y general la satisfacción con que el honrado vecindario de Jumilla ha celebrado esta fiesta, a un tiempo religiosa y artística.



Grabado que reproduce la foto de la romería de Santa Cecilia ante el Convento de Santa Ana, 1880.


lunes, 10 de septiembre de 2018

Cultura en Jumilla: avanzar en la misma dirección

La iniciativa Yumiella Cultura quiere apoyar las diversas manifestaciones y actividades culturales que se producen en la ciudad de Jumilla y su entorno. Se trata de un espacio geográfico con mucha personalidad, con un rico pasado, y con un gran potencial para la innovación.

El 28 de junio pasado, Martín Ortega Carcelén publicó este artículo de Opinión en el periódico Siete Días. En este texto se propone reforzar esas actividades culturales, y seguir creando sobre la base de las tradiciones.

Remar en la misma dirección
Publicado en Siete Días Jumilla
28 junio 2018

El artículo de Vicente Cutillas publicado en Siete Días la semana pasada contiene varias imprecisiones. Para empezar, me atribuye ideas que no he tenido y palabras que nunca he dicho. Siete Días publicó una entrevista el día 31 de mayo sobre la novela Crimen, venganza y expiación. La primera pregunta era sobre el hallazgo de la novela, y mi respuesta fue que el descubridor había sido Antonio Verdú, quien había dado noticia de su existencia en el Libro de Semana Santa de 1999, y esto lo repito en la introducción del libro. Por tanto, difícilmente puede alguien atribuirme la idea de que yo soy su descubridor. Vicente Cutillas escribe también que existe una edición del libro de 1923. Esto no es cierto. No existe ninguna edición más que la original de 1863. Vicente hace una traducción extraña de la página de internet que él mismo cita, donde se dice “book published before 1923” (libro publicado antes de 1923). Es difícil creer que un filólogo se refiera a una edición inexistente de un libro antiguo. En tercer lugar, Vicente afirma que el libro puede comprarse en Amazon por el precio de 30,69 euros. A estas alturas, en la época de las fake news (o noticias falsas), no es bueno creer todo lo que aparece en internet. Basta una exploración rápida para comprobar que el libro no está disponible en su versión papel. En los últimos meses, aparte de esa oferta sin contenido de Amazon, también vi alguna empresa que, desde India, ofrecía el libro en internet al precio de 1.120 euros. Como los bibliófilos saben, estas empresas se dedican a ofrecer todos los títulos antiguos posibles a un precio desorbitado y, si aparece un comprador, entonces buscan el libro en el país, lo compran por mucho menos y lo revenden, haciendo el agosto. Más allá de esto, el propósito de Vicente Cutillas no está claro porque en sus artículos se ha limitado a copiar entre comillas los trabajos anteriores de otros, sin decir nada nuevo sobre el libro en cuestión.
            La entrevista que publicó Siete Días hablaba de la novela, pero había otro aspecto más importante que no debe pasar desapercibido. En mis respuestas dije que Jumilla tenía una rica vida cultural. Jumilla es una potencia agrícola y su industria agroalimentaria, comenzando por la producción de vinos de gran calidad, es puntera. El talento y el trabajo de grandes empresarios y de mucha gente sacrificada han hecho que Jumilla cuente más en la escena nacional e internacional de lo que su tamaño o su población dan a entender. Esto se dice en inglés “punch above his weight”, golpear por encima de su peso. Lo mismo ocurre con el deporte, donde hemos destacado tanto en fútbol sala como en el campeonato de Liga, donde el Jumilla C.F. ha obtenido una magnífica permanencia en la Segunda División B. En aspectos culturales, contamos con un monumento histórico extraordinario como la iglesia de Santiago, y un estupendo Museo Municipal con sus secciones de Arqueología, y de Etnografía y Ciencias Naturales, ambas de primer nivel. El Teatro Vico organiza una impresionante temporada de actuaciones en campos muy variados, desde la música (donde contamos con dos bandas excelentes), al teatro, el cine o numerosas expresiones artísticas de todo tipo. En los últimos años se han consolidado importantes medios de comunicación escritos, de radio y televisión. El foco cultural de Jumilla sigue siendo la imponente Semana Santa, que cada año se supera a sí misma, y la Feria del Vino DO Jumilla y la Fiesta de la Vendimia ejercen gran atractivo para jóvenes y turistas. Además, durante todo el año se producen en las calles manifestaciones sociales, deportivas y tradicionales.
            Todos debemos sentirnos orgullosos de estas expresiones culturales, y todos debemos remar en la misma dirección para hacer que sean cada vez de mayor calidad. Es lógico que existan discrepancias, pues estas forman parte de nuestro carácter apasionado y mediterráneo, pero tales divergencias no deben impedir progresar. En perspectiva histórica, con diferentes partidos políticos y con diferentes personalidades tirando de las empresas, los deportes, la música, y las procesiones, la cultura en Jumilla ha seguido avanzando.
            El panorama cultural de Jumilla se enriquece ahora con la figura de un hijo olvidado del siglo XIX: José María Martínez Iñiguez, quien escribió una notable novela que debemos recuperar. Una ciudad no elige a sus hijos, e Iñiguez es un hijo tremendamente interesante pero complicado, y es de esperar que a partir de ahora surjan estudios sobre su vida y su obra. Lo importante es situarlo en el panteón de nuestras personalidades ilustres. Resulta sorprendente que, tras su mención en el Libro de Semana Santa de 1999, la novela haya seguido postergada. Recuperarla es una tarea colectiva, una riqueza que todos podemos disfrutar. Decir “yo la vi primero” es más bien infantil, sobre todo cuando la historia del descubrimiento está muy clara. Lo importante no es quién, sino la calidad de un magnífico hallazgo, que marcará una diferencia con otras ciudades que no tienen un novelista igual.
Jumilla cuenta con un gran potencial en aspectos relacionados con la cultura moderna, la gastronomía, la industria del vino y agrícola, el enoturismo, o la producción musical y artística. Somos una tierra que produce genios, como Roque Baños, antes Lorenzo Guardiola, y antes Martínez Iñiguez o el canónigo Lozano. Aplaudamos estos valores, disfrutemos de sus creaciones, mejoremos este patrimonio, trabajando todos en la misma dirección.

jueves, 21 de junio de 2018

Crónica de un descubrimiento

En un mundo dominado por internet y las redes sociales, ya no queda lugar para el misterio. Y sin embargo, hay muchos aspectos sorprendentes en la reaparición de la novela Crimen, venganza y expiación de José María Martínez Iñiguez. La primera noticia pública de esta novela se remonta al Libro de la Semana Santa de Jumilla de 1999, donde Antonio Verdú, cronista oficial de la villa, escribió un breve artículo sobre el Prendimiento. En este artículo se recogía una nota del abogado José Guardiola de principios del siglo XX donde afirmaba que Martínez Iñiguez fue el autor del personaje de Lucifer en el Prendimiento. Antonio Verdú mencionaba a continuación dos obras de Iñiguez: la pieza de teatro en verso La Redención (publicada en Hellín en 1877) y la novela. Ahora bien, los detalles de la novela no eran totalmente precisos porque el puzle de su existencia no estaba todavía resuelto: el lugar y el año de publicación, e incluso el autor eran inciertos, porque el editor de la novela era Joaquín Martínez Tomás y, cuando en textos antiguos aparecía “J. Martínez”, esto podía significar J.M. Martínez Iñiguez o J. Martínez Tomás. Salvando esta circunstancia, no cabe duda que Antonio Verdú dio la primera noticia pública de la novela y es el verdadero descubridor, como dije claramente en la entrevista publicada por el periódico Siete Días.
La primera sorpresa sobre Crimen, venganza y expiación es que la gran figura de la historia de Jumilla, el médico y poeta Lorenzo Guardiola (hijo de José Guardiola), guardase un absoluto silencio sobre Martínez Iñiguez. Don Lorenzo Guardiola (1908-1979) fue un gran poeta y, además, con esfuerzo milimétrico y mucha dedicación, compiló un inmenso trabajo de memoria en su Historia de Jumilla. La primera edición fue publicada en 1976 con el impulso de mi padre, Martín Ortega Fernández, que animó a Don Lorenzo a dar a la imprenta sus escritos, y la segunda edición póstuma de 2005 fue realizada por su familia con la colaboración de Antonio Verdú. En aquella impresionante recopilación se contienen numerosos nombres y datos, y se relatan muchos episodios interesantes de la historia de Jumilla que están todavía por investigar. Pero, entre tantos nombres y acontecimientos, Martínez Iñiguez y su extensa novela están ausentes. Asimismo, en otros trabajos de Don Lorenzo, como Jumilla en sus tradiciones (1971), se cita el Prendimiento, pero tampoco se menciona a nuestro autor. Es por tanto asombroso que el mejor conocedor de la historia local hasta la primera mitad del siglo XX pasara por alto la novela que retrata Jumilla en el siglo XIX. Don Lorenzo no conocía la nota manuscrita que se encontraba entre los papeles de su padre, y que Antonio Verdú después publicó, contando con el asesoramiento de su hija Carmen Guardiola. En mi edición de la novela, se apunta que la fábula de Martínez Iñiguez, aparecida en Madrid en 1863, fue arrinconada y olvidada en Jumilla porque era iconoclasta y contraria a la moral de la época, y esta debe ser la explicación por la que Don Lorenzo y otras personalidades la ignorasen solo unas décadas después de aparecer.
El segundo aspecto sorprendente de la recuperación de Crimen, venganza y expiación es el tiempo pasado entre la noticia sobre Martínez Iñiguez que dio Verdú en el Libro de Semana Santa de 1999 y la publicación actual de la novela, que ahora presento. La pista que dio Antonio Verdú hace casi veinte años no fue seguida posteriormente por otros investigadores. Es extraordinario que en aquella ocasión se dijera “un libro ambientado en Jumilla con más de 600 páginas” y después nadie se interesase por sacar a la luz esa obra, o que no se comprobase la veracidad de sus características. Es cierto que existen trabajos muy meritorios de investigadores jumillanos sobre el Prendimiento, pero estos no dieron lugar a nuevos hallazgos sobre la novela o su autor. Entre los estudios dedicadas a Jumilla, recomiendo vivamente la biografía de Don Lorenzo Guardiola escrita por José Antonio Martínez Torres titulada Lorenzo Guardiola Tomás y su obra publicada (Ayuntamiento de Jumilla, 1987), en la que puede seguirse toda su vida de producción poética. El mismo José Antonio Martínez Torres escribió un interesante trabajo sobre el Prendimiento (El Prendimiento: antigüedad, origen y fuentes, Jumilla 2005), donde explica la existencia de dos autores originales de la obra estrenada en Valencia en 1853, Antonio Altadill Teixidó y Enric Pérez Escrich, y el añadido de Lucifer por parte de Martínez Iñiguez, pero tampoco se extiende sobre la novela de este último.
Finalmente, Vicente Cutillas Sánchez hizo un sorprendente estudio filológico del texto del Prendimiento en su artículo ‘El Prendimiento: continúa la tradición’ publicado en Murgetana, número 129 (2013). Este estudio es asombroso porque, sobre su triple autoría, se limita a reproducir lo que habían escrito Antonio Verdú (1999) y José Antonio Martínez Torres (2005) sin aportar nada nuevo sobre Iñiguez o su novela. Evidentemente, el propósito de Vicente Cutillas era hacer un estudio textual del conjunto del drama sacro más que una investigación sobre la vida o la obra de Martínez Iñiguez. Por este motivo, reproduce entre comillas lo que dicen los autores anteriores (páginas 65, 67 y 69 del artículo), sin investigar la veracidad, ni hacer ninguna averiguación ulterior. En la Semana Santa de 2018 encontré a Vicente, compañero en el Instituto de bachiller y buen amigo, en la plaza de la Constitución, y le pregunté si había visto alguna vez la novela o si sabía algo más de Iñiguez además de lo que había reproducido en su artículo y me dijo que no.
Sorpresa tras sorpresa, la novela apareció digitalizada por Google a partir de un ejemplar conservado en la Biblioteca de Cataluña. La digitalización de bibliotecas antiguas por Google ha supuesto un gran avance para la popularización de obras raras, difíciles de encontrar y menos conocidas. Y esto son buenas noticias. Igualmente, el Instituto Cervantes ha realizado una gran labor en este sentido, y su sección en internet, Cervantes Virtual, permite el acceso a muchas obras antiguas e innumerables estudios filológicos. Google Books, en efecto, ha sacado a la luz Crimen, venganza y expiación, con el logo o exlibris de Biblioteca de Catalunya, pero esta digitalización tiene limitaciones importantes: no se puede imprimir, no se puede copiar en PDF, solo puede consultarse en pantalla, algunas páginas son de difícil lectura, y el índice propuesto da resultados llamativos, como “Mamau rotórica de nos azas malditas”.

Debo puntualizar que la primera noticia que tuve de la novela fue gracias a Valentín Guardiola Muñoz, quien en la Navidad de 2017-18 me preguntó si podía buscar información en Madrid acerca de Martínez Iñiguez. Quiero dejar constancia en este blog de mi agradecimiento a Valentín por haberme puesto sobre la pista del autor del Lucifer. Valentín Guardiola estaba interesado en confirmar si Iñiguez era oriundo de Jumilla, y si existían algunos datos de su actividad en Madrid como político, funcionario o escritor, de acuerdo con las noticias que de él circulaban. La búsqueda solicitada por Valentín Guardiola fue particularmente infructuosa porque no encontré datos en los archivos administrativos que consulté, y así se lo hice saber. Sin embargo, las obras de Iñiguez empezaron a interesarme, en concreto la novela, y fue cuando comenzó a crecer la sorpresa acerca del olvido general de este texto, y así lo comenté con Valentín, con Antonio Verdú y con otros amigos. Mi primera lectura de la novela fue precisamente en internet durante el mes de marzo de 2018. Aunque podía leerse el texto en pantalla, mi preocupación fue desde entonces encontrar un original completo de la novela, con todas las páginas legibles, porque evidentemente no se trabaja igual sobre el libro original que sobre las versiones electrónicas. Al final, hallé un libro completo en Granada en la Semana Santa de 2018, lo adquirí, y en unos meses preparé esta edición. En este tiempo, fue muy útil trabajar con Antonio Verdú, que desde 1999 había querido hacer una edición en papel, y él mismo realizó la transcripción del texto para su posterior edición. En este modesto blog, quiero rendir homenaje a Antonio Verdú, quien ha realizado una labor extraordinaria de recopilación de documentos sobre Jumilla, que debe ser reconocida públicamente.

La investigación sobre Martínez Iñiguez en los últimos meses ha sido apasionante. La novela demuestra un gran talento narrativo, una indudable capacidad teatral y la historia que refleja es sobrecogedora. La pluma de Iñiguez era indomable, por lo que la novela se desborda en extensión y en contenido, lo que supone un reto para cualquier editor. Descubrí algunos artículos de prensa suyos fechados en Madrid en 1864 y 1872, y adquirí la convicción de que era un carácter difícil, librepensador y revolucionario en la España de su tiempo. Probablemente apoyó la Primera República de 1873, aunque no encontré datos fehacientes que pudiesen corroborarlo. Por el momento no sabemos mucho de su biografía. Pero al mismo tiempo, Iñiguez era una personalidad religiosa, como demuestra la novela, y también un largo poema titulado Paráfrasis de las Siete Palabras de Jesús en la Cruz, publicado en Yecla en la imprenta de Juan Azorín en 1866. La recuperación de esta elegía fue también sorprendente. Solo existía constancia del título en algunos catálogos, pero nadie había visto el texto. A pesar de la gran ayuda y la amabilidad del personal de la Biblioteca Municipal de Yecla, el poema no podía encontrarse allí. En la Biblioteca Regional de Murcia, el título de la Paráfrasis estaba en la lista de su catálogo, pero el texto tampoco se hallaba en sus fondos. Fue la labor personal y pormenorizada de Amparo Iborra Botía, coordinadora de la Hemeroteca de la BRM, y de Jesús Pérez Laserna, la que permitió localizar el poema encuadernado en un mismo volumen junto a la magna obra de Pascual Giménez Rubio Memoria de apuntes para la Historia de Yecla, que había sido impresa en la misma imprenta de Juan Azorín en 1865. Los bibliotecarios citados de la BRM realizaron la digitalización en abril de 2018, y el poema puede disfrutarse públicamente desde entonces. En mi edición de la novela se contiene una versión de la Paráfrasis tras la novela, para completar el pensamiento de Iñiguez. También sugiero que haríamos bien en recuperar esta obra en las celebraciones de Semana Santa de Jumilla.

Como se aclara en la introducción, mi edición de la novela no es un trabajo de filólogos destinado a filólogos. Soy un gran admirador de la tarea de estos especialistas, como lector asiduo de los clásicos, y por tanto confío que la presente publicación de la novela anime a realizar nuevas versiones de la misma. La edición que presento es una edición adaptada, que está destinada a divulgar la novela para que pueda disfrutarla un público amplio. La versión en papel de la novela permite revisar el texto, mejorar la presentación y actualizar la ortografía, todo ello para una lectura más fácil. Los mínimos cambios formales y de contenido han intentado ser fieles al relato original, y se han realizado con el único fin de hacer la lectura accesible para todo el mundo. Este trabajo de actualización puede compararse a las versiones adaptadas para jóvenes que existen de algunas obras extensas, desde La Ilíada a El Quijote, pasando por El conde de Montecristo (una obra en la que Iñiguez se inspiró, y que muchas veces se lee en versión reducida, ya que el original de esta última novela cuenta con más de mil páginas y un desenlace lleno de idas y vueltas alambicadas). Tales ediciones permiten a muchos lectores acercarse a los clásicos. Los más puristas dirán que es preferible el texto original, o que la edición no es suficientemente escrupulosa. Para responder a esto, son suficientes dos comentarios: si alguien prefiere la novela original, puede leerla en versión electrónica; si alguien piensa que puede hacer una edición mejor, bienvenida sea. Cuantas más ediciones, mejor; estaremos deseando leerlas.  

lunes, 18 de junio de 2018

Nace Yumiella Cultura


Yumiella Cultura es una asociación cultural iniciada y dirigida por Martín Ortega Carcelén, para la actividad cultural, la producción de vídeos y la publicación de libros, sobre todo en relación a Jumilla y su entorno.

Martín Ortega es profesor universitario y escritor, gran aficionado a la literatura y al cine, que ha realizado también una serie de vídeos para Youtube, y participado en numerosas actividades culturales. Fue reconocido con el Premio Hypnos en categoría de embajador cultural de Jumilla, y en 2012 pronunció el Pregón de la Semana Santa. 

La primera producción de Yumiella Cultura es la edición del libro Crimen, Venganza y Expiación, novela original de José María Martínez Iñiguez, publicada en Madrid en 1863 y olvidada desde entonces. La historia comienza en Jumilla y continúa, años después, con la lucha de los mismos personajes en un Madrid romántico. La reedición de este fantástico relato será de interés para los amantes de la historia y de la literatura del siglo XIX. 

Yumiella es una marca registrada en la OEPM de Madrid. El nombre hace referencia a la denominación árabe de Jumilla en la época medieval. El logo con una gran Y en tono burdeos recuerda una copa de vino, un homenaje a los vinos de Jumilla reconocidos por su gran calidad.