En los últimos comentarios hemos insistido en el comienzo de la gran industria del vino en Jumilla, incluso para la exportación, en los años 1880. También en esa misma época se inició la fabricación de alcoholes (y después de licores) a partir de la uva. El mosto se usaba tanto para producir vino, y si era de buena calidad alcanzaba precios altos (también en Francia), como para producir alcohol. El mosto fermentado se sometía a destilación para obtener un alcohol de mayor grado. Esa destilación se hacía con calor y los vapores se lanzaban bien alto con esas enormes chimeneas, de las que solo se conserva la de la destilería los Aurelios, construida en la década de 1930.
En un artículo publicado en el periódico El Alicantino de 4 de julio de 1893, se explica que la Cámara Agrícola de Jumilla ha enviado una carta a las Cortes pidiendo una rebaja del impuesto a los alcoholes. En este texto se ve que fue en ese momento en el que la fabricación de alcohol comenzó como complementaria a la elaboración del vino. Reproducimos el texto de 1893.
Al final del artículo se observa que hay dos peticiones en realidad: 1) la derogación de la ley de alcoholes, y 2) la rebaja del impuesto de consumos sobre los vinos al 50%. Esas dos peticiones se repieron luego en la lista de demandas que aprobó la reunión extraordinaria que tuvo lugar en el Teatro Vico dos años después, en 1895, de la que hemos dado cuenta en una entrada anterior.
La cuestión de los impuestos al alcohol siguió en el aire hasta 1899, cuando el Gobierno intentó subir todavía más ese impuesto tras la guerra de Cuba y la pérdida de las últimas colonias en 1898, como explica Vicente Montojo en este artículo sobre la Cámara Agrícola publicado en Murgetana número 118. En aquella nueva reclamación de 1899 tuvo que intervenir el propio Cánovas del Castillo una vez más en favor de Jumilla.
La elaboración de alcoholes y licores continuó hasta bien entrado el siglo XX, como reflejan aquellas chimeneas que forman parte de nuestro paisaje y que están en nuestra memoria. El presente comentario en el blog Yumiella apunta al momento de su inicio, porque la carta de la Cámara Agrícola de 1893 dice que "en solo seis meses" esa industria se había desarrollado mucho. Además, este comentario también recuerda que la uva monastrell de Jumilla es de tal calidad que podrían volver a elaborarse licores.
miércoles, 12 de diciembre de 2018
martes, 11 de diciembre de 2018
Actividad vitivinícola en Jumilla en el siglo XIX
Siguiendo con los apuntes para una historia de finales del siglo XIX en Jumilla, recuperamos algunos datos sobre la vid, la uva y el vino, publicados en la prensa de aquella época. Nada mejor para iniciarlo que esta foto antigua de mujeres vendimiando en los campos de Jumilla. La foto es cortesía de Francisco Carrasco Azuar, que está haciendo una gran labor para recuperar nuestra memoria gráfica. La imagen recuerda el gran papel que nuestras mujeres valientes tuvieron siempre en el apoyo de las tareas agrícolas. En realidad, toda la familia se movilizaba para el trabajo en un tiempo en el que la agricultura y la ganadería eran la parte central de la economía, y las mujeres eran el soporte fundamental de la casa, los hijos y la familia.
En las últimas entradas de este blog Yumiella se hacía referencia al momento en que despertó la nueva industria del vino, con mayor producción, nuevas plantaciones, mejores bodegas, inversiones, y la primera exportación debido a la plaga de filoxera que había comenzado en Francia en 1868. Dimos noticia de una carta enviada por Diego Cerezo en abril de 1887 animando a exportar a París, y de una reunión para defender el negocio del vino de la región murciano-alicantina que tuvo lugar en el Teatro Vico en 1895.
En esta entrada completamos el ambiente de esos momentos con otras noticias aparecidas en El Diario de Murcia. En el mismo mes de abril de 1887 una noticia sobre precios del vino, los cereales y el esparto, confirma las exportaciones a Francia.
El tiempo de la vendimia está reflejado en esta noticia del 18 de septiembre de 1889, 'El asunto del día es la uva', que también confirma que hay negociantes extranjeros presentes en Jumilla "en busca de lagares".
En este blog, vimos también la importante reunión que tuvo lugar en 1895 y que demostraba la actividad de la Cámara Agrícola, y cómo los viticultores y bodegueros se organizaban para defender el mundo del vino. Aquella reunión se realizó en el Teatro Vico el 28 de abril de 1895. Un mes después, se eligió una Junta que iba a defender los intereses de Jumilla, y la Cámara Agrícola nombró presidente a Albano Martínez, el elocuente abogado que había hecho un encendido discurso. Estas fueron las personas elegidas.
En las últimas entradas de este blog Yumiella se hacía referencia al momento en que despertó la nueva industria del vino, con mayor producción, nuevas plantaciones, mejores bodegas, inversiones, y la primera exportación debido a la plaga de filoxera que había comenzado en Francia en 1868. Dimos noticia de una carta enviada por Diego Cerezo en abril de 1887 animando a exportar a París, y de una reunión para defender el negocio del vino de la región murciano-alicantina que tuvo lugar en el Teatro Vico en 1895.
En esta entrada completamos el ambiente de esos momentos con otras noticias aparecidas en El Diario de Murcia. En el mismo mes de abril de 1887 una noticia sobre precios del vino, los cereales y el esparto, confirma las exportaciones a Francia.
El tiempo de la vendimia está reflejado en esta noticia del 18 de septiembre de 1889, 'El asunto del día es la uva', que también confirma que hay negociantes extranjeros presentes en Jumilla "en busca de lagares".
En este blog, vimos también la importante reunión que tuvo lugar en 1895 y que demostraba la actividad de la Cámara Agrícola, y cómo los viticultores y bodegueros se organizaban para defender el mundo del vino. Aquella reunión se realizó en el Teatro Vico el 28 de abril de 1895. Un mes después, se eligió una Junta que iba a defender los intereses de Jumilla, y la Cámara Agrícola nombró presidente a Albano Martínez, el elocuente abogado que había hecho un encendido discurso. Estas fueron las personas elegidas.
viernes, 30 de noviembre de 2018
Vino y política en Jumilla a finales del XIX
Debemos estar orgullosos de nuestra historia. Las bodegas de Jumilla exportan hoy a todo el mundo con presencia en nuevos mercados, como Estados Unidos o China. Pero empezamos a exportar hace más de un siglo. En los años 1880, el vino de Jumilla se vendía ya en importantes plazas, como Francia. La plaga de filoxera, iniciada en el país vecino en 1868, hizo que los agricultores y bodegueros de Jumilla impulsaran la venta allí.
Hay que pensar lo complicado que era entonces el transporte del vino: toda una aventura. El único medio de transporte por tierra eran los carros de caballerías (por esto se pedía el ferrocarril en 1895, entrada anterior), y era frecuente el envío por mar. El tren solo llegó en 1905, lo que permitió poner el vino en los puertos de Alicante y Gandía, para conducirlo a diversos destinos. Uno de estos destinos era el puerto de Rouen (en la fotografía) en el norte de Francia y cerca de París. El envío desde Jumilla tardaba un mes.
Un documento que explica este comercio con Francia es la carta enviada por Diego Cerezo, un jumillano en París, al periódico local El Pandero, que reprodujo el Diario de Murcia el 28 de abril de 1887. En este texto se afirma que la calidad del vino de Jumilla era reconocida en el mercado francés, donde se pagaba a 42 o 43 francos el hectolitro, más que otros vinos españoles o italianos. Esto lleva a recomendar a los bodegueros jumillanos que envíen sus existencias a París porque se venderán bien.
Los bodegueros y agricultores seguían haciendo su trabajo con independencia de la política. Al final de la entrada anterior, donde se relataba una asamblea de la Cámara Agrícola en 1895, se dice que España estaba dividida entre tradicionalistas y progresistas. Otra división muy fuerte era entre federalistas y centralistas. La Primera República de 1873, liderada por Francisco Pi y Margall, había dado lugar al levantamiento cantonal en Murcia, Cartagena y al Cantón de Jumilla, que se declaró también independiente. Por tanto, es seguro que en Jumilla había personajes favorables a la república y al federalismo, aunque no los conocemos tanto como a los conservadores. En mi edición de la novela Crimen, venganza y expiación (1863), comenté que probablemente su autor, José María Martínez Iñiguez, era el opositor republicano y cantonalista al Barón del Solar, que era el jefe del partido tradicionalista y centralista en Jumilla.
El episodio del Cantón de Jumilla quedó grabado en las mentes y en los debates políticos de la época. Esto se aprecia en el segundo documento que traemos hoy como curiosidad histórica. Años después de la Primera República, Pi y Margall (1824-1901) seguía en la política como líder del Partido Federal, escribiendo panfletos que pedían la vuelta de la república y la descentralización extrema. Pi y Margall decía algo parecido a lo que han dicho los independentistas catalanes: "España nos roba". Para evitar el expolio desde Madrid, según él, era preciso que los distintos pueblos de España se hicieran independientes, y buscaran el desarrollo por su cuenta. Lo mismo que se alegaba a finales del XIX ha sido alegado a comienzos del siglo XXI por los independentistas. Lean el siguiente texto. Nada nuevo bajo el sol.
En respuesta a uno de esos panfletos, periódicos como El Globo o El Bien Público (2 de abril de 1886) publicaron comentarios (en la imagen) que criticaban duramente a Pi y Margall. En estas críticas, se decía que su federalismo haría resurgir los cantones que habían fracasado en la Primera República, y ponía como ejemplo al Cantón de Jumilla, desde el cual "sus nobles habitantes habían declarado que querían mantener amistosas relaciones con todas las potencias, salvo con los extranjeros de Murcia". Tal fue la fama de nuestros antepasados, tan nobles como buenos empresarios, tan atrevidos como valientes .
Hay que pensar lo complicado que era entonces el transporte del vino: toda una aventura. El único medio de transporte por tierra eran los carros de caballerías (por esto se pedía el ferrocarril en 1895, entrada anterior), y era frecuente el envío por mar. El tren solo llegó en 1905, lo que permitió poner el vino en los puertos de Alicante y Gandía, para conducirlo a diversos destinos. Uno de estos destinos era el puerto de Rouen (en la fotografía) en el norte de Francia y cerca de París. El envío desde Jumilla tardaba un mes.
Un documento que explica este comercio con Francia es la carta enviada por Diego Cerezo, un jumillano en París, al periódico local El Pandero, que reprodujo el Diario de Murcia el 28 de abril de 1887. En este texto se afirma que la calidad del vino de Jumilla era reconocida en el mercado francés, donde se pagaba a 42 o 43 francos el hectolitro, más que otros vinos españoles o italianos. Esto lleva a recomendar a los bodegueros jumillanos que envíen sus existencias a París porque se venderán bien.
Los bodegueros y agricultores seguían haciendo su trabajo con independencia de la política. Al final de la entrada anterior, donde se relataba una asamblea de la Cámara Agrícola en 1895, se dice que España estaba dividida entre tradicionalistas y progresistas. Otra división muy fuerte era entre federalistas y centralistas. La Primera República de 1873, liderada por Francisco Pi y Margall, había dado lugar al levantamiento cantonal en Murcia, Cartagena y al Cantón de Jumilla, que se declaró también independiente. Por tanto, es seguro que en Jumilla había personajes favorables a la república y al federalismo, aunque no los conocemos tanto como a los conservadores. En mi edición de la novela Crimen, venganza y expiación (1863), comenté que probablemente su autor, José María Martínez Iñiguez, era el opositor republicano y cantonalista al Barón del Solar, que era el jefe del partido tradicionalista y centralista en Jumilla.
El episodio del Cantón de Jumilla quedó grabado en las mentes y en los debates políticos de la época. Esto se aprecia en el segundo documento que traemos hoy como curiosidad histórica. Años después de la Primera República, Pi y Margall (1824-1901) seguía en la política como líder del Partido Federal, escribiendo panfletos que pedían la vuelta de la república y la descentralización extrema. Pi y Margall decía algo parecido a lo que han dicho los independentistas catalanes: "España nos roba". Para evitar el expolio desde Madrid, según él, era preciso que los distintos pueblos de España se hicieran independientes, y buscaran el desarrollo por su cuenta. Lo mismo que se alegaba a finales del XIX ha sido alegado a comienzos del siglo XXI por los independentistas. Lean el siguiente texto. Nada nuevo bajo el sol.
En respuesta a uno de esos panfletos, periódicos como El Globo o El Bien Público (2 de abril de 1886) publicaron comentarios (en la imagen) que criticaban duramente a Pi y Margall. En estas críticas, se decía que su federalismo haría resurgir los cantones que habían fracasado en la Primera República, y ponía como ejemplo al Cantón de Jumilla, desde el cual "sus nobles habitantes habían declarado que querían mantener amistosas relaciones con todas las potencias, salvo con los extranjeros de Murcia". Tal fue la fama de nuestros antepasados, tan nobles como buenos empresarios, tan atrevidos como valientes .
miércoles, 28 de noviembre de 2018
El vino de Jumilla se moviliza en 1895
Los agricultores y bodegueros de Jumilla organizaron una
importante asamblea en 1895, en el recién inaugurado Teatro Vico, en la que
participaron representantes de pueblos cercanos y numerosos políticos y
periodistas, para defender la producción de vino contra las medidas del
gobierno. La junta extraordinaria tuvo lugar el 28 de abril de 1895, y la crónica
fue publicada en El Correo Español el 2 de mayo de ese año. La crónica que reproducimos
hoy, firmada por Sirvio, es un texto ameno y de gusto literario, que explica
perfectamente el ambiente que se respiró en aquella asamblea.
El Teatro Vico, inaugurado apenas doce años antes en 1883,
estaba repleto. La reunión demostraba el poder de convocatoria de la Cámara
Agrícola de Jumilla, ya que asistieron representantes de Yecla, Villena, Aspe,
Sax, Pinoso y otros pueblos de la “región murciano-alicantina”. El activismo de
los elaboradores de vino de Jumilla buscaba proteger la agricultura, la
supresión del impuesto de consumo sobre los vinos, un mejor trato a la
industria de alcoholes, y la creación de ferrocarriles para transporte de los
productos agrícolas y en especial el vino. La movilización de Jumilla seguía las que se estaban produciendo en otras comarcas vinícolas, como Tarazona,
Calatayud, Reus y Cariñena.
Es el momento en que la elaboración del vino en Jumilla comenzó a tener una gran importancia económica debido a la plaga de filoxera en otras regiones, que se había iniciado en Francia en 1868. Los productores franceses y de otros lugares llegaron a Jumilla, donde la cepa monastrell era resistente a la plaga, y comenzaron a dinamizar y modernizar la industria del vino. La reunión demuestra la temprana potencia de Jumilla en el mundo del vino. Merece la pena leer el artículo.
Es el momento en que la elaboración del vino en Jumilla comenzó a tener una gran importancia económica debido a la plaga de filoxera en otras regiones, que se había iniciado en Francia en 1868. Los productores franceses y de otros lugares llegaron a Jumilla, donde la cepa monastrell era resistente a la plaga, y comenzaron a dinamizar y modernizar la industria del vino. La reunión demuestra la temprana potencia de Jumilla en el mundo del vino. Merece la pena leer el artículo.
Esta parte del texto explica la movilización:
"La Cámara Agrícola de esta villa, siempre animada de
laudables sentimientos por todo aquello que puede hacer en beneficio de la Agricultura
e inspirándose siempre en los fines de su institución, concibió el laudable
pensamiento de celebrar una reunión extraordinaria en el Teatro de la
localidad, invitando al efecto a los pueblos de la región murciano-alicantina,
diputados y senadores de estas comarcas, ateneos y círculos, prensa y grandes
hombres de todos los partidos y al pueblo entero, que como un solo hombre
concurrió a adherirse a los acuerdos que en ella se tomaron y a protestar con
todas sus fuerzas y energías del ominoso yugo que los oprime y amenaza
privarles de la vida."
Entre los oradores, se cita a Antonio Carpena, notario de la
villa que actuaba como Presidente de la Cámara Agrícola, Casimiro Jiménez, el abogado
Albano Martínez, el médico Roque Martínez, y el profesor de primera enseñanza
José Martínez Martí. Reproducimos una parte del impresionante discurso de
Albano Martínez, que despertó una fuerte ovación entre el público asistente:
"A nadie ha de extrañar este cariñoso abrazo, esta corriente
de simpatías que se establece de pueblo a pueblo, de ciudad a ciudad. Las
nupcias de Alicante y Murcia, que bendijera la naturaleza en el Mediodía,
tendiendo sobre los desposados ese manto de verdura, bordado de flores y
frutos, cuajado de azahar, vino a consagrarla en trabajo humano… poniendo sobre
sus hombros un cordón púrpura que al principio fue un hilo de espumoso vino y
después se convirtió en río de roja sangre que enturbian hoy nuestros sudores
de muerte y nuestras amargas lágrimas."
En una entrada anterior del blog Yumiella Cultura vimos cómo
la Cámara Agrícola defendió los montes públicos de Jumilla en 1894. Esta
asamblea de 1895 demuestra que la misma Cámara estuvo muy activa también para defender
la viña y el vino. Pero la historia no termina aquí. Más adelante,
la Cámara Agrícola se empleó a fondo cuando, tras la Guerra de Cuba y la
pérdida de las últimas colonias españolas en el desastre de 1898, los gobiernos
de turno quisieron gravar con más impuestos la agricultura y el vino. La Cámara
Agrícola de Jumilla se movió de nuevo para evitar esos impuestos, que eran
demasiado rigurosos, como explica el historiador Vicente Montojo en este trabajo en Murgetana número 124 de 2011. Montojo subraya que la Cámara de
Jumilla es uno de los casos más notables de asociacionismo cívico en la Región
de Murcia.
La actividad incansable de agricultores, bodegueros y
empresarios de Jumilla consiguió progresos importantes en aquella época. Para
los agricultores y para las bodegas era fundamental sacar sus productos al puerto
de Alicante o, mejor incluso al de Gandía. Su insistencia permitió llevar el
ferrocarril hasta Jumilla. Unos años antes había sido completada la línea férrea
Villena – Yecla, y el 29 de enero de 1905 se inauguró la línea Yecla – Jumilla,
que permitía transportar el vino a los puertos del Mediterráneo. Unos años después,
en 1910 se inauguraba la Estación Enológica, que confirmaba la importancia de
la industria del vino en Jumilla. Pero sobre esta época traeremos nuevos datos
históricos más adelante.
En fin, volviendo a la reunión de 1895, en las últimas
líneas del artículo, el periodista pide perdón por dar su opinión sobre la
política del momento, que no tiene nada que ver con la asamblea que relata. Esta
opinión refleja la situación política tensa que se vivía en aquella España de
finales del XIX. El periodista se declara tradicionalista, y también carlista,
pero hay que recordar que al mismo tiempo estaban surgiendo importantes fuerzas
políticas y sociales de izquierdas, y esa fuerte división va a conducir después
al choque tremendo que se vivió en el primer tercio del siglo XX.
Afortunadamente, en la etapa democrática actual, hemos aprendido a convivir en
paz sin importar el origen de cada uno, las preferencias culturales, o las
convicciones políticas, construyendo un país avanzado plenamente integrado en
la Unión Europea.
martes, 6 de noviembre de 2018
La defensa de los montes públicos de Jumilla
A finales del
siglo XIX la Cámara Agrícola de Jumilla estuvo muy activa debido a dos asuntos
fundamentales. Primero, el reconocimiento de los montes comunales para evitar
que fueran vendidos. Segundo, la defensa del cultivo de la vid y de la
producción de vino. En esta entrada vamos a tratar la cuestión de los montes
públicos, y en la siguiente hablaremos del vino.
La ley de
desamortización de Madoz de 1855 había obligado a vender los bienes del Estado,
de los municipios y de las corporaciones religiosas. Esta fue posterior a la
desamortización de Mendizábal, pero tuvo efectos mayores. Frente a la posible subasta
de sus bienes, el Ayuntamiento de Jumilla y la Cámara Agrícola se movilizaron
para evitar que los montes comunales fueran vendidos.
Tras le ley de
Madoz, en 1859 se hizo un catálogo de los montes de Murcia. El historiador
Cayetano Espejo Marín, en un estudio publicado en Murgetana en 1991, concluyó
que las mayores extensiones correspondían a Caravaca (64.000 hectáreas),
Jumilla (41.000 hectáreas), seguidos de Lorca, Mula y Yecla (27.000 hectáreas).
Por tanto, Jumilla tenía una superficie muy considerable de monte público.
En los años
siguientes, otros municipios decidieron vender sus montes. Pero Jumilla
resistió para asegurar una titularidad pública que se ha continuado hasta hoy.
Esto refleja la carta de octubre de 1894 que traemos hoy a este blog como
curiosidad histórica. La Cámara Agrícola de Jumilla envió esta carta al
Ministro de Hacienda para conseguir que los montes públicos fueran exceptuados
de la venta por desamortización. Esta excepción había sido conseguida por
Antonio Cánovas del Castillo y plasmada en la Real Orden de 26 de noviembre de
1892. Pero los intereses de algunos desaprensivos que querían hacerse con los
montes llevaron a incluir 26 parcelas de montes de Jumilla en la lista de subastas publicadas en el boletín oficial de la provincia de Murcia. Por este
motivo, la Cámara Agrícola protestaba al Ministro y pedía que esas parcelas no
se vendieran.
La carta enviada
al Ministro fue reproducida por el periódico El País, que la publicó en su
número de 4 de noviembre de 1894. Aquel periódico se definía entonces como
“diario republicano progresista” y estaba dirigido por Alejandro Lerroux, quien
después tendría un papel en la Segunda República. Al publicar la carta, el
periódico apoyaba la petición de Jumilla.
En su carta, la
Cámara Agrícola de Jumilla recuerda la “cesión de todo su término municipal
como procomunal” por el Rey Pedro I, lo que fue confirmado por “Don Fernando y
Doña Isabel los Católicos”, títulos honrosos que, dice, existen en el archivo
municipal. “Tan firme e indiscutible ha considerado siempre este pueblo el
derecho a la posesión de sus montes, que en cuantas ocasiones las órdenes
emanadas del poder central lo han puesto en tela de juicio, se han interpuesto
por los Ayuntamientos a la sazón los correspondientes recursos”. Hay que
considerar que los montes eran una riqueza “del común de los vecinos de este
pueblo”, como dice la carta, porque se aprovechaban el esparto, la madera, la
caza, y muchos otros usos posibles.
La resistencia
de Jumilla a través de los siglos ha hecho que hoy sea uno de los municipios de
España con una de las extensiones más grandes de riqueza forestal. Hoy podemos
disfrutar de este privilegio natural, que se integra con nuestra agricultura,
en una época en la que el medio ambiente está cada vez más atacado.
En cambio, otros
municipios decidieron vender grandes parcelas de sus montes en el siglo XIX,
como imponían las leyes de aquel tiempo. Este fue el caso de Yecla, relatado en
este interesante artículo de Francisco José Carpena Chinchilla, publicado por
ANIDA (http://anidayecla.blogspot.com/)
Asociación Naturalista para Investigación y Defensa del Altiplano en 2006.
Muchos montes comunales de Yecla fueron subastados entre 1868 y 1914, pero el
proceso estuvo lleno de polémica y de reuniones tensas en el Ayuntamiento, como
cuenta el artículo. Posiblemente, un resultado de aquella diferencia sea que,
entre los montes de interés público de la Región de Murcia en la actualidad
(mapa al comienzo de esta entrada del blog), se aprecian varias superficies
importantes en el término de Jumilla, destacando el Carche con la Raja, la
Sierra Larga con Santa Ana, y el Molar (y Buey, Cingla y Gavilanes al norte),
pero no hay tantos espacios de esa calificación en Caravaca, Moratalla o Yecla,
aunque sus montes son de una gran belleza.
miércoles, 31 de octubre de 2018
El Prendimiento y La pasión de Jesús
Entre curiosidades antiguas interesantes, hay que mencionar el libro La Pasión de Jesús, de Antonio Altadill
(Madrid, 1855). A partir de esta obra, se compuso El Prendimiento, el drama
sacro que se representa en la extraordinaria Semana Santa de Jumilla, en la
Plaza Arriba el día de Miércoles Santo. A las escenas seleccionadas, se añadieron los
parlamentos de Lucifer, escritos por José María Martínez Iñiguez.
La Pasión de
Jesús es una obra de teatro en seis jornadas (115
páginas), con muchos personajes, como se ve en la lista reproducida aquí. Esta
obra fue estrenada en Valencia en 1855 con música del maestro Luis Cepeda. Tal
y como sugiero en la introducción de la novela Crimen, venganza y expiación
(1863) de José María Martínez Iñiguez, es posible que el propio Iñiguez (que seguramente
estudiaba Derecho en Valencia) trajera La Pasión de
Jesús a Jumilla, y adaptara la obra para hacer nuestro Prendimiento. Iñiguez
escribió el papel del demonio, lo representó al comienzo, y solamente pudo
introducir esta innovación en la obra sacra si quienes celebraban la Semana
Santa en aquel tiempo y el grupo de actores que puso en pie los primeros Prendimientos aceptaban su liderazgo. Es curioso constatar que se ha perdido
la memoria de una figura que tuvo una intervención tan importante en la Semana
Santa de Jumilla.
En el texto
original de La Pasión de Jesús, Lucifer aparece solo brevemente con cuatro
versos en la página 59 justo cuando Judas se ahorca, y entonces se abren los
infiernos y un coro de demonios recita ocho versos para recibir al traidor.
Sobre esta base mínima, Martínez Iñiguez introdujo a un Lucifer protagonista,
con largos parlamentos que comienzan con el famoso “¡Mundo atención! Ronca
estalla del príncipe del averno la voz que al orbe avasalla. Hoy se libra una
batalla entre el cielo y el infierno.” Todas las expresiones del demonio en
nuestro Prendimiento son muy similares a las que aparecen en la novela de
Martínez Iñiguez, por lo que la autoría está confirmada.
Además, otro
aspecto importante de nuestra Semana Santa, la entrada de Jesús en Jerusalén el
Domingo de Ramos, es una escenificación tomada de La Pasión de Jesús de
Antonio Altadill. El poema recitado por Jesús sobre la burrica está tomado de las páginas 12
y 13 de la obra, como se ve en estas fotografías. Quienes comenzaron el Prendimiento en Jumilla, sacaron esta escena de la obra de Altadill para introducirla en la procesión de Ramos.
martes, 23 de octubre de 2018
La leyenda del Rey Pedro I y el castillo de Jumilla
Buscando información sobre la novela Crimen, venganza y expiación, encontré en el periódico La Época de 7 de septiembre de 1896, un texto literario que cuenta la leyenda del Rey Pedro I el Cruel, donde Jumilla juega un papel relevante en la guerra entre el Rey y su hermanastro Enrique.
Se trata de la novela Men Rodríguez de Sanabria, un bonito relato de gusto medieval publicado anteriormente en Madrid en 1855, por el autor sevillano Manuel Fernández y González. El periódico La Época reprodujo capítulos de este relato, como era frecuente en la prensa de la época, y la gente seguía aquellas entregas como hoy se siguen las series o los programas de televisión. Los relatos medievales estaban de moda entonces, desde Ivanhoe (Walter Scott, 1820), y Hernani (Victor Hugo, 1830, una pieza teatral sobre el medievo español), dos obras de mucho éxito.
La novela Men Rodríguez de Sanabria (memorias del tiempo del Rey don Pedro el Cruel) cuenta la historia de un valiente capitán de Pedro I, con algunas imágenes tenebrosas, que reconocerá enseguida quien haya disfrutado de las aventuras del Capitán Trueno. El nombre de Men es claramente de origen godo (como "hombre" en alemán, inglés y sueco). En lengua española tenemos palabras de origen germánico, como Burgos (misma raíz de Estrasburgo, Hamburgo), feudal, y nombres como Federico y Rodrigo (de ahí viene el apellido de Men, nuestro intrépido capitán).
El primer fragmento recogido aquí es el comienzo del capítulo VI, Traición contra traición. En la España de aquel tiempo se vivían tres guerras simultáneas. El Rey Pedro I luchaba contra su hermanastro Enrique, que luego llegaría a ser Rey con el título de Enrique II. Al mismo tiempo Pedro I de Castilla luchaba contra Pedro IV de Aragón, el Ceremonioso, en La Guerra de los Dos Pedros. En esas guerras el castillo de Jumilla jugó un papel importante porque se encontraba en la frontera. Además, tanto Castilla como Aragón continuaban sus disputas con los territorios musulmanes de Andalucía, siguiendo una expansión que había sido espectacular bajo los antecesores Jaime I el Conquistador, Fernando III el Santo y Alfonso X el Sabio.
En el punto reseñado de la novela, el infante de Aragón Fernando, marqués de Tortosa, envía desde Jumilla una carta fechada en 1358, a Fadrique Alfonso de Castilla, hermano de Enrique, diciendo que el alcalde de Jumilla se ha rebelado contra el Rey don Pedro. Los aragoneses ayudaban así a Enrique en su lucha fratricida contra Pedro. Pero tras varios pulsos, Jumilla quedó del lado del Rey don Pedro. Como es sabido, fue Pedro I de Castilla quien concedió un amplio término municipal a Jumilla y los montes comunales, y tanto el Rey Enrique II, que sucedió a Pedro, como posteriores, confirmaron aquella concesión de Pedro I, por la que Jumilla siempre ha estado tan agradecida.
En esta magnífica lámina, se ve a nuestro héroe velando sus armas. La novela Men Rodríguez de Sanabria cita Jumilla al menos en las páginas 127, 128, 176, 177, 183, 202 y 239 del original. El relato es leyenda, mito, amores, caballeros, donde desfilan Juan sin Diente, la sensual Leila, y el judío don Simuel. Pura aventura. La novela puede leerse en esta entrada de la Biblioteca Nacional. Para la Historia de verdad, hay dos episodios muy interesantes por lo que respecta a Jumilla medieval. Uno anterior: la conquista para Alfonso X por el Infante don Fadrique, estudiado en este artículo de Alfonso Antolí en Murgetana número 88, 1994. Y el que relata la novela: la vida del Rey don Pedro, que ha sido muchas veces fabulada, como explica este artículo de Rebeca Sanmartín en la Revista de Literatura del CSIC, 2003.
Se trata de la novela Men Rodríguez de Sanabria, un bonito relato de gusto medieval publicado anteriormente en Madrid en 1855, por el autor sevillano Manuel Fernández y González. El periódico La Época reprodujo capítulos de este relato, como era frecuente en la prensa de la época, y la gente seguía aquellas entregas como hoy se siguen las series o los programas de televisión. Los relatos medievales estaban de moda entonces, desde Ivanhoe (Walter Scott, 1820), y Hernani (Victor Hugo, 1830, una pieza teatral sobre el medievo español), dos obras de mucho éxito.
La novela Men Rodríguez de Sanabria (memorias del tiempo del Rey don Pedro el Cruel) cuenta la historia de un valiente capitán de Pedro I, con algunas imágenes tenebrosas, que reconocerá enseguida quien haya disfrutado de las aventuras del Capitán Trueno. El nombre de Men es claramente de origen godo (como "hombre" en alemán, inglés y sueco). En lengua española tenemos palabras de origen germánico, como Burgos (misma raíz de Estrasburgo, Hamburgo), feudal, y nombres como Federico y Rodrigo (de ahí viene el apellido de Men, nuestro intrépido capitán).
El primer fragmento recogido aquí es el comienzo del capítulo VI, Traición contra traición. En la España de aquel tiempo se vivían tres guerras simultáneas. El Rey Pedro I luchaba contra su hermanastro Enrique, que luego llegaría a ser Rey con el título de Enrique II. Al mismo tiempo Pedro I de Castilla luchaba contra Pedro IV de Aragón, el Ceremonioso, en La Guerra de los Dos Pedros. En esas guerras el castillo de Jumilla jugó un papel importante porque se encontraba en la frontera. Además, tanto Castilla como Aragón continuaban sus disputas con los territorios musulmanes de Andalucía, siguiendo una expansión que había sido espectacular bajo los antecesores Jaime I el Conquistador, Fernando III el Santo y Alfonso X el Sabio.
En el punto reseñado de la novela, el infante de Aragón Fernando, marqués de Tortosa, envía desde Jumilla una carta fechada en 1358, a Fadrique Alfonso de Castilla, hermano de Enrique, diciendo que el alcalde de Jumilla se ha rebelado contra el Rey don Pedro. Los aragoneses ayudaban así a Enrique en su lucha fratricida contra Pedro. Pero tras varios pulsos, Jumilla quedó del lado del Rey don Pedro. Como es sabido, fue Pedro I de Castilla quien concedió un amplio término municipal a Jumilla y los montes comunales, y tanto el Rey Enrique II, que sucedió a Pedro, como posteriores, confirmaron aquella concesión de Pedro I, por la que Jumilla siempre ha estado tan agradecida.
En esta magnífica lámina, se ve a nuestro héroe velando sus armas. La novela Men Rodríguez de Sanabria cita Jumilla al menos en las páginas 127, 128, 176, 177, 183, 202 y 239 del original. El relato es leyenda, mito, amores, caballeros, donde desfilan Juan sin Diente, la sensual Leila, y el judío don Simuel. Pura aventura. La novela puede leerse en esta entrada de la Biblioteca Nacional. Para la Historia de verdad, hay dos episodios muy interesantes por lo que respecta a Jumilla medieval. Uno anterior: la conquista para Alfonso X por el Infante don Fadrique, estudiado en este artículo de Alfonso Antolí en Murgetana número 88, 1994. Y el que relata la novela: la vida del Rey don Pedro, que ha sido muchas veces fabulada, como explica este artículo de Rebeca Sanmartín en la Revista de Literatura del CSIC, 2003.
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